Dueño del clásico: el análisis del triunfo de Belgrano ante Talleres

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Foto: Prensa Belgrano

Como visitante, Belgrano venció a Talleres por 1 a 0 y se quedó otra vez con el clásico cordobés. El análisis del partido.

Múltiples cambios

Belgrano introdujo seis variantes para iniciar el clásico: ingresaron Vicentini (Cardozo), Maldonado (Benítez), Spörle (Ricca), Sánchez (Longo), Metilli (Velázquez) y Passerini (Fernández) en el habitual sistema 1-4-4-1-1 / 1-4-2-3-1.


Problemas en sus bandas y Vicentini presente

A nivel defensivo, el Celeste mostró grietas en los flancos cubiertos por los tándems Morales-Rigoni por derecha y Spörle-Metilli por izquierda, desde donde el local creó chances. Primero con disparo de Cristaldo (tras combinación entre Báez y Depietri). Luego con remates Rick y Depietri que Vicentini desvió.


Sin presencia en zona de creación

Pese a su intención de sumar pases y adueñarse de la posesión en el primer tiempo, la B acumuló receptores cerca de la defensa local. Eso generó nulos apoyos cercanos para los iniciadores, despoblando el mediocampo y resintiendo la capacidad para generar.


Frágil en pelotas quietas defensivas

Belgrano mostró demasiada debilidad para defender acciones a balón parado. Una distracción en un tiro libre que Vicentini salvó tras ejecución de Rick, un cabezazo de Catalán por detrás de Morales y dos disparos de cabeza Valoyes luego de superar a Spörle fueron maniobras de peligro.


Perdió la posesión

En el complemento, el Pirata registró un caída abrupta en la tenencia: las pérdidas en primeras y segundas jugadas fueron moneda corriente durante la segunda mitad, lo cual le impidió administrar la pelota. Los ingresos de Hernandes (Metilli) y Fernández (Passerini) no pudieron darle posesiones más largas al equipo, que se paró en bloque medio.


Decidido a defender y Vicentini salvador

En el tramo final, el Celeste contó con Velázquez (Rigoni), Benítez (Morales) y Longo (Vázquez) para robustecer su sistema 1-4-4-1-1 y replegarse metros más atrás en bloque medio-bajo.


En ese marco, Talleres solo pudo generar por medio de un tiro libre de Baroni, jugada que Vicentini  salvó con una estirada monumental que luego impactó en el travesaño.

Contragolpe y efectividad

Habiendo cedido la posesión, Belgrano apostó la transición ofensiva para herir a los locales. Y fue por esa vía que consiguió marcar el 1-0 y enmudecer a un gélido estadio Kempes: luego de un córner en contra, Velázquez inició la réplica en velocidad, Zelarayán atrajo a Galarza, Fernández vio su remate bloqueado y Hernandes tomó el rebote frente a Baroni para definir al ángulo.


De esa forma, el Pirata, que no tuvo un buen segundo tiempo, sacó a recluir su mística y le volvió a ganar a Talleres con la enjundia y determinación que exigen los clásicos.


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