Prohibido negar la identidad: una reivindicación del "jugar a lo Belgrano"

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Foto: Prensa Belgrano

El campeonato obtenido por Belgrano dejó una enseñanza imposible de discutir: jamás se puede renunciar a la identidad futbolística del club.

Después de la salida de Guillermo Farré, en distintos círculos comenzó a relativizarse aquello de “jugar a lo Belgrano”. La entrega, el sacrificio y el compromiso asociados históricamente a esa identidad pasaron a ser señalados como una supuesta limitación.

Así se instaló la idea de que la falta de títulos estaba ligada a esa esencia y que, para salir campeón, había que comprar los espejos de colores de quienes sostienen que el éxito depende únicamente de ser ofensivo.


La realidad volvió a demostrar que no alcanza solamente con atacar. Los grandes equipos son los que logran altos niveles de competitividad atacando y defendiendo por igual con la misma intensidad y convicción.

La jugada del 3-2 en la final ante River resume lo anterior. Franco Vázquez, un futbolista distinguido por su talento y calidad técnica, terminó tirándose a los pies de un rival para ganar una pelota y asistir a Nicolás Fernández en el gol del campeonato. Esa es la síntesis perfecta de lo que representa jugar a lo Belgrano.


Otra certeza es que el regreso de Ricardo Zielinski, un ídolo que encarna la idiosincrasia del club, pragmático e injustamente tildado de defensivo, debió haber sido siempre prioridad y no una solución de emergencia tras el descalabro deportivo que significó sostener demasiado tiempo a Juan Cruz Real y luego contratar a Walter Erviti, un entrenador de ornamentado discurso ofensivo y nulo correlato en las canchas.

Foto: Prensa Belgrano

Sí fue acertada la decisión de sostener una línea coherente en la repatriación de futbolistas identificados profundamente con Belgrano. Lucas Zelarayán, Emiliano Rigoni y Franco Vázquez volvieron porque sienten la camiseta. Y a ellos se sumaron jugadores como Thiago Cardozo, Leonardo Morales, Lisandro López, Nicolás Fernández y Adrián Sánchez, que entendieron rápidamente la identidad y la ambición del club.

Jugar a lo Belgrano fue el pilar del título conseguido ante River. Y después de este campeonato, eso no debería volver a ponerse en discusión.


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