Belgrano y los patrones ofensivos que lo llevaron a la final

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Foto: Prensa Belgrano

Belgrano es uno de los finalistas del Torneo Apertura y buscará coronar ante River el próximo domingo 24 de mayo a las 15.30 horas en el estadio Mario Alberto Kempes.

Al analizar su recorrido en el último tramo de la fase de grupos y los playoffs, los patrones ofensivos de su juego han sido claros: la búsqueda de Passerini como faro en el último tercio, las segundas jugadas con participación de Metilli y Zelarayán, el juego externo con Rigoni, Spörle y Hernandes, y la presión tras pérdida.

El camino se inició luego de la derrota ante Gimnasia (LP). Desde entonces, con la necesidad de ganar para clasificar, Belgrano mostró una reacción actitudinal sobre la que se sostuvo su funcionamiento futbolístico.

Ante Sarmiento, los de Zielinski asumieron el protagonismo con posesión, aunque sufrieron para romper el bloque bajo. En ese contexto apareció una alternativa con el mencionado juego directo hacia Passerini. Metilli también fue determinante en las segundas jugadas, mientras que Rigoni aportó desequilibrio en el 1 vs. 1. Además, el equipo mostró agresividad para presionar tras pérdida y recuperar en campo rival.


En el clásico frente a Talleres, la B no necesitó tanta posesión e hirió con verticalidad. Otra vez Passerini fue el faro ofensivo, tanto para iniciar contragolpes como para sostener ataques organizados. Zelarayán fue clave para las transiciones y Metilli volvió a ser determinante en segundas jugadas, tal como se vio en la jugada del gol que le dio el triunfo.


Contra Unión (sin Passerini), el Celeste encontró soluciones diferentes para atacar un bloque bajo: rupturas de los volantes, profundidad de Spörle y el patrón de la presión tras pérdida para recuperar cerca del área rival. También capitalizó la pelota quieta con centro de Rigoni y cabezazo de Sánchez que abrió el marcador.


Y frente a Argentinos Juniors pasó de ser ampliamente superado en el primer tiempo a crecer en el complemento con Vázquez como organizador. La presencia del Mudo también mejoró a sus compañeros ya que Rigoni y Hernández tuvieron peso ofensivo desde las bandas hacia el centro, mientras que Passerini, una vez más, fue la referencia en el área. El gol agónico de Fernández nace con centro de Vázquez y asistencia de pecho del 9.


Belgrano puede tener más o menos posesión, jugar mejor o tener falencias, pero ha encontrado una identidad futbolística, marcada por diversos patrones y sostenida por una notoria mejora actitudinal, que lo ha llevado a ser finalista del Torneo Apertura.


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