Belgrano, entre la búsqueda de juego asociado y la falta de profundidad

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Foto: Prensa Belgrano

Frente al sólido bloque bajo que Barracas Central paró para defenderse en campo propio durante el último partido, Belgrano propuso juego asociado, esta vez con un sistema 1-3-4-2-1.


Ese armado tuvo la clara intención de generar asociaciones en los carriles internos y central, con un cuadrado / rombo integrado por futbolistas de muy buen pie. Allí, Adrián Sánchez actuó como primer volante central, siendo generalmente el iniciador del juego. Cerca suyo se ubicó Ramiro Hernandes, quien tuvo mucha libertad para sumarse a la ofensiva y demostró que puede hacer más daño por dentro que jugando como volante externo.


Delante de ellos, en zonas intermedias, se movieron Franco Vázquez partiendo desde el carril interno derecho y Lucas Zelarayán en el pasillo interno izquierdo, aunque con libertades para intercambiar posiciones constantemente.

No fue casual que las dos chances más claras que Belgrano tuvo en el primer tiempo hayan llegado con disparos de larga distancia (Hernandes y Zelarayán) que nacieron en la zona de influencia donde se desempeñaron los cuatro futbolistas.


Posteriormente, en el complemento, el Pirata siguió monopolizando la posesión, pero careció decididamente de profundidad en el último tercio. Si bien se valora la intención de buscar asociaciones en corto y tener paciencia, lo cierto es que la tenencia se tornó estéril porque predominaron los desmarques de apoyo y los pases al pie. 


Distinto hubiera sido el panorama si el equipo lograba atacar los espacios vacíos para explotar los intervalos existentes entre los defensores de Barracas.

Involucrar más a sus laterales / volantes, contar con ataques de los mediocampistas al área o bien lanzar diagonales con delanteros a espaldas de los defensores hubiesen sido alternativas interesantes para romper el cero en el marcador frente a un sólido rival que terminó cumpliendo el objetivo de no recibir goles.


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