Passerini y algo más que el gol

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Foto: Prensa Belgrano

Lucas Passerini atraviesa un momento complejo en Belgrano. Los murmullos bajan desde la tribuna y muchos de ellos son comprensibles ya que su nivel actual está por debajo del que supo mostrar.

Durante mucho tiempo hubo un margen de paciencia, en virtud de que su situación era particular: venía de recuperarse de una grave lesión de rodilla que lo excluyó de las canchas allá por el año 2024, justo en el mejor momento desde su llegada a Alberdi. Pero hoy el contexto es otro. Passerini ya tuvo tres pretemporadas completas y lleva más de un año desde que recibió el alta médica. El tiempo de adaptación futbolística y física pasó, motivo por el que la exigencia volvió a ser la de un delantero titular en este 2026.


Más allá de lo anterior, lo cierto es que también existen algunos cuestionamientos hacia el delantero que parten de un diagnóstico equivocado. Se lo juzga por su falta de velocidad o por una cierta lentitud para presionar, cuando en realidad esas nunca fueron sus virtudes. Incluso en su mejor momento, cuando convertía con regularidad, Passerini tenía las mismas características que hoy se ponen bajo la lupa. La única diferencia es que anotaba con frecuencia.

Foto: Prensa Belgrano

Está claro que al centrodelantero le está faltando gol. Lejos quedaron aquellos 16 tantos convertidos en 28 partidos durante 2023 y 2024. Y desde afuera de la cancha se perciben ciertos gestos suyos de apuro, como si su intención fuera señalar de una sola vez todos los goles que no pudo anotar desde su alta. Si bien es cierto que los delanteros viven del gol, también hay que remarcar que el mejor Passerini no solo fue importante por convertir.

En su momento más destacado, el Tanque también fue determinante por otras razones: sus desmarques de apoyo constantes, su potencia para aguantar la pelota y su precisión para devolver el balón y darle continuidad al juego.

Tal vez la clave esté ahí. En volver a concentrarse en aquellos aspectos que lo hicieron valioso para el equipo. Si Passerini recupera esa faceta colectiva de su juego, lo más probable es que el gol llegue solo. Porque muchas veces la mejor manera de reencontrarse con la red es dejar de pensar únicamente en ella.


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