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Con goles de Vegetti (2 -p-) y Susvielles, Belgrano remontó su partido ante Brown de Adrogué, se consagró campeón de la Primera Nacional y volvió a la máxima división del fútbol argentino.
Foto: Prensa CAB
Como de costumbre, Farré alineó el habitual 4-2-3-1 de los últimos juegos, en un inicio de partido accidentado y marcado por infracciones.
Belgrano apeló a la salida en corto para iniciar desde el fondo porque la presión de Brown no fue alta: Acosta y Mendoza fueron contra Longo, cediéndole la pelota a Novaretti y Rébola. Rojas se recostó sobre la izquierda para ofrecerse como receptor.
Igualmente a la B le costó encontrar grietas y muchas veces apeló al pelotazo, no por ser presionado en su zona de inicio pero sí por tener bien tomados a los laterales, extremos y a Zapelli.
En esta coyuntura, Brown tuvo margen para recuperar e iniciar la transición defensa-ataque, ya sea con conducciones o lanzamientos en largo al espacio, explotando los intervalos celestes.
Y fue por esta última vía que el equipo de Adrogué abrió el marcador: pasados los 25, una pelota larga desde el fondo al intervalo Oliver-Rébola fue capitalizada por Benitez, que abrió el marcador.
La única forma que Belgrano encontró para romper el cerrojo rival fue una conducción de Novaretti, que recuperó, progresó y se asoció con Comba. Luego Maxi cedió para Vegetti, quien fue derribado en el área. Tras ello, el 9 se hizo cargo de la ejecución y anotó el empate con un disparo cruzado.
El final del primer tiempo fue similar al trámite general, con el Pirata teniendo la pelota pero sin encontrar espacios para profundizar.
En el segundo tiempo, Zapelli fue más activo para moverse en zonas intermedias y vulnerar la marca de los mediocentros rivales. Compagnucci dio más profundidad en la derecha, mientras que Bordagaray se ubicó en la banda izquierda. Desde esa posición, el delantero reventó el palo con un disparo.
A los 15 minutos, otra vez una transición defensa-ataque le permitió a Brown ponerse arriba. Por intermedio de Mendoza, el tricolor anotó en una jugada que inició con una recuperación que tomó mal parada a la defensa y posterior combinación entre Acosta, Benítez, Mansilla y el 9.
Ante la necesidad de empatar, Farré paró un 4-1-3-2 con los ingresos de Hesar por Rojas y Susvielles por Comba. El objetivo fue tener mayor peso ofensivo, sobre todo en el área, lo cual terminaría siendo clave.
A los 26, Bordagaray, que volvió a la derecha tras los cambios, fue habilitado con una sutileza de Zapelli y envió un centro que impactó en la mano de su marcador dentro del área. En el tiro de penal, Vegetti volvió a marcar para igualar.
Para los últimos minutos, Farré ordenó las entradas de Pereira por Oliver y García por Zapelli, posición por posición, por lo que el equipo mantuvo el sistema de juego.
Hasta que a los 38, Belgrano anotó el gol del campeonato con la única fórmula que le quedaba en el marco de un partido con poco tiempo por jugar: envío hacia la posición de Vegetti y habilitación para Susvielles, quien perforó hacia adentro y ejecutó un demoledor remate que se transformó en el 3-2.
Tal como sucedió en muchos partidos anteriores, Farré apeló a la línea de 5 defensores para sostener el resultado, por lo que dispuso el ingreso de Olivera en lugar de Bordagaray (5-3-2).
Tras 6 minutos recuperados, el árbitro Arasa finalizó el partido para desahogarnos y festejar este merecido ascenso de un Belgrano que, aun con altibajos en su rendimiento, fue puntero desde la primera fecha.
El Pirata salió campeón y volvió a Primera, categoría de la que nunca debió ni deberá irse. ¡Dale la B!
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